Vicentín o el valor de una señal

La anunciada intervención y posterior expropiación de Vicentin, mas allá del hecho puntual en si mismo, adquiere el preocupante valor de una señal, por supuesto que confirmatoria, de lo que muchos habían supuesto, y también temido, sobre cuáles serían las políticas que habría de adoptar este Gobierno.

Salir de la zona de confort

Al cabo de más de dos meses del llamado amablemente “distanciamiento social”, se está asistiendo, conjuntamente con un lento proceso de desacatamiento del riguroso encierro, a una eclosión de expresiones reclamando más apertura, que no son caprichosas, sino que responden a la imperiosa necesidad de medidas para evitar la destrucción de las economías, no solo globales, sino individuales, y que afecta en muchos casos a la propia supervivencia.

Pensar en la pospandemia

“ Va a durar lo que deba durar” señaló el Presidente Fernandez, quien insistió en que “el problema de la economía no es la cuarentena, sino la pandemia”. Casi simultáneamente el juez de la Corte Suprema Ricardo Lorenzetti opinó, que la cuarentena debe tener un límite temporal y que con las medidas para combatir la pandemia “los gobiernos no pueden avanzar sobre las libertades individuales “, enfatizando (sin hacer una expresa alusión al gobierno nacional) que “hay un riesgo de autoritarismo a nivel mundial si la emergencia se prolonga en el tiempo”.