[EL PAIS] Una serie de noticias de gran impacto ha...
Read More
Una industria
El país está atravesando momentos inéditos, sorprendentes e impensados
no hace mucho tiempo atrás.
Se pudo sortear una muy peligrosa situación a fines de 2023, inflación
que corría al 25% mensual, reduciendo la brecha cambiaria y el riesgo-país en
muy poco tiempo.
El país comenzó a estabilizarse, basado en un ajuste fiscal sin
precedentes, tipo de cambio como ancla de las expectativas de inflación, y
reformas para desregular, abrir la economía y achicar el Estado, incompletas
por la carencia de apoyo legislativo para aprobar en su totalidad el proyecto
oficial plasmado en la original “Ley Bases”.
Aún en estas condiciones, la economía creció interanualmente un 5%, en
base al equilibrio fiscal, reducción del gasto público, liberalización del
comercio, desregulación de sectores clave y un régimen de incentivos a grandes
inversiones.
No obstante, la confirmación de lo ya logrado dista de estar cercana. La
economía comenzó a desacelerarse.
Resulta imprescindible la aún muy escasa inversión productiva, latente
por la imagen positiva que ha generado el Gobierno en el mundo económico, pero
preñada de dudas, a la espera de señales confirmatorias en los próximos actos
electorales.
Lamentablemente, la Argentina está enferma de incertidumbre, trasunto de
lo cual es el riesgo-país, que se redujo en la primera etapa, pero renuente a
abandonar el escalón de los 700 puntos.
En esta carencia de certezas, cabe mencionar la nocividad que generan
las perjudiciales elecciones bianuales, que obligan al poder político de turno
a atender necesidades electorales muy frecuentes, por lo cual las
planificaciones de mediano y largo plazo quedan resentidas.
En el actual proceso, y fundamentalmente, por el riesgo político basado
en la experiencia de los gobiernos populistas lamentablemente sufridos en el
pasado cercano y también lejano, los imprescindibles inversores que pueden
confirmar el camino de recuperación iniciado, han optado por posponer
decisiones al aguardo de señales confirmatorias de la senda productiva en el
país.
El Gobierno necesita certificar su rumbo impulsando reformas clave, en
especial la laboral, la previsional y la tributaria, tendientes a disminuir el
tradicional “costo argentino” atentatorio contra la productividad, que
favorezca a su vez los intentos exportadores del trabajo nacional.
En este contexto, y ante la inminencia de dos actos electorales,
recientemente la oposición, a través de sus mayorías parlamentarias, ha
sancionado leyes que hacen trastabillar el equilibrio fiscal, piedra basal de
la política económica, con el objetivo, otra vez, de boicotear el programa
económico del Gobierno, cuya respuesta ha sido el veto de tales iniciativas.
Párrafo aparte, pero no menos importante para un Poder Legislativo (que
no se ha caracterizado, precisamente, por una destacada laboriosidad) es que
ostenta un poco honroso detalle: la exagerada cantidad de asesores en ambas
Cámaras.
Cargos estos que en muchos casos constituirían prebendas políticas o
simplemente beneficios económicos de todo tipo, para los legisladores y/o sus
acólitos, a contramano del intento presidencial de eliminar gastos excesivos
y/o innecesarios.
Según información extraoficial habría más de 2.200 asesores directos,
para los 329 legisladores (diputados y senadores), y en el caso particular del
Senado de la Nación las estimaciones más que duplican dicho promedio por cada
miembro del cuerpo.
Una vez más, esperanza en una buena parte de la población, incertidumbre
y la espera de un futuro menos azaroso para los argentinos.
¡Que así sea!
[EL PAIS] Una serie de noticias de gran impacto ha...
Read More[EL PAIS] En el escenario internacional confluyeron últimamente una serie...
Read More[PERFIL] Venezuela, país bendecido por la naturaleza con la mayor...
Read More[PERFIL] Los argentinos están habituados, ya por largo tiempo, a...
Read More¡Suerte Señor Presidente!