Luego de la intrascendente reunión personal con el presidente de los Estados Unidos, en la que nuestro primer mandatario rogò por el auxilio financiero tanto de parte de ese país como del FMI  (del que la nación del norte es accionista mayoritario), a poco de culminado ese encuentro, increíblemente  se pudieron oir agresivas expresiones hacia los mismos a quienes se demandaba un solidario apoyo, tanto por parte del Presidente, como por el gobernador de la provincia de Buenos Aires.

Casi  en simultàneo con la visita presidencial, se produjo la presentación del senador republicano Ted Cruz reclamando  que se investigue si debe ser sancionada Cristina Fernández de Kirchner a quien  acusó de  “profundamente corrupta y que ha socavado el estado de derecho de Argentina y sus instituciones …(La Naciòn 2-4-23)

Todo ello, en el marco de un permanente declive, preñado de una ya acostumbrada serie de malas noticias, que aquejan no ya a la conducción política del país, sino al presente y sobre todo al futuro de todos los argentinos.

         En la ùltima semana se ha publicado el índice de pobreza correspondiente al segundo semestre de 2022 que informa que  el 39,2% de los argentinos (18,1 millones de personas) es pobre y  asciende al 45% en partidos del Gran Buenos Aires.

          Ese estudio agrega que un 54% de niños de hasta 14 años son pobres en la Argentina. Gravísima hipoteca para el futuro, que de cada dos niños nacidos en nuestro país, uno reviste en esa condiciòn.

         Casi como una trágica coincidencia alegórica, en la mismísima vereda de la Casa Rosada murió una beba en situación de calle por problemas respiratorios.

         La Justicia norteamericana acaba de fallar en contra de la Argentina por una alegada  irregular estatización de YPF, responsabilidad que recae directamente sobre Cristina Kirchner y Axel Kicillof, sentencia que podría costarle al país impagables miles de millones de dólares en indemnizaciones. El entonces ministro de Economía, Kicillof, habría afirmado que “no eran tontos como para hacer las cosas legalmente…. De todas maneras, no está resuelto. Primero, no está determinado el monto de la sentencia, así que son todas especulaciones; y segundo que se va a apelar, …este es un año electoralasí que no me extraña que los buitres se vuelvan a meter justo en el medio de la campaña. … Y a los buitres de afuera se le agregan los caranchos de adentro” (La Naciòn. 2-4-23). Siempre la culpa del otro según la òptica K.

         La inflación superior al 100% interanual no muestra indicios de desaceleración, sino un alarmante piso de 7% mensual para el futuro inmediato, que agravará el nivel de pobreza. Aun peor es la perspectiva para los trabajadores informales (prácticamente la mitad de la masa total) que carecen de la mínima protección social.

         Crece la incertidumbre cambiaria provocada por la sangría de reservas del Banco Central  y la abultada emisión de pesos para financiar los déficit fiscal y cuasifiscal, realimentando directamente la ardiente inflaciòn.

 

Mientras tanto, en las emisoras radiales y de TV se multiplican los anuncios publicitarios de ministerios, empresas estatales, nacionales, provinciales o municipales, enseñando a la población còmo el país se encuentra en el mejor de los mundos. Rosario de falsedades que agudizan la angustia al comprobar la realidad contrastada, y sobre todo la hipotecada carga que el próximo gobierno deberá asumir a partir del próximo año. Campañas de publicidad, que por otra parte, son pagadas con los impuestos de los castigados contribuyentes argentinos.

En este contexto, desde el oficialismo se multiplican las acostumbradas alegaciones respecto a que además del gobierno anterior, la pandemia, la guerra en Europa o la sequìa, constituyen  los únicos responsables de los problemas argentinos. Baste observar el desempeño de otros países, por ejemplo nuestros vecinos continentales, para comprobar que ante la misma circunstancia global su devenir es absolutamente diferente.

Por todo ello, a mèrito de la lamentable agresión al  Ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires un periodista reflexionaba: “..una Argentina que se está deshilachando delante de nuestros ojosEl país está ignífugo, instalado en una especie de diciembre constante que pasa en modo lento”. (La Naciòn.  3-4-23)

Todo un símbolo.