Vicentín o el valor de una señal

La anunciada intervención y posterior expropiación de Vicentin, mas allá del hecho puntual  en si mismo, adquiere el preocupante valor de una señal, por supuesto que confirmatoria, de lo que muchos habían supuesto, y también temido, sobre cuáles serían las políticas que habría de  adoptar este Gobierno. Entre otras peligrosas orientaciones, regenerar la estrategia estatizante de su más pura tradición. (Para preocupación de los memoriosos: ¿se querrá  reflotar el IAPI,  la Junta nacional de granos o  intervenir en todo el comercio exterior como casi se está logrando con el cerrojo a las importaciones?)

La iniciativa permite  una doble interpretación: por un lado la formal, respecto de la argumentación presidencial. Pero por otra parte, existe la posibilidad que esta medida se haya dispuesto -ante el fracaso oficial en el diseño  de un plan concreto para encarar  un doble frente (poscuarentena y deuda externa)- , como un mensaje fundamentalmente para los votos propios, con una reiteración de los principios tradicionales de su sector, con miras ya a las elecciones del 2021.

Los argumentos oficiales esgrimidos para la medida son, por lo menos discutibles.

Ya con anterioridad, y apelando a un slogan sobre “soberanía”, se tomó el mismo camino con

Aerolíneas, YPF, AYSA, CICCONE, Correo Argentino, entre otras, justificando las decisiones en preservar las soberanías energética, de vuelos aerocomerciales, de acuñar la propia moneda, etc.

En todos los casos, un rotundo y muy costoso fracaso.

 

Con Vicentin, el Presidente apela a la preservación de la “soberanía alimentaria”, o de tener una “empresa testigo”, en un mercado donde el precio de sus productos está marcado día a día, internacionalmente, por la oferta y demanda global, sin entrar a considerar además, que la firma ocupa un rol menor  en el mercado local, al tomar solamente el 10% del comercio total.

 

 

Ante el argumento oficial : “… que sus trabajadores tengan la tranquilidad de continuar en sus trabajos.” surge  una inquietud adicional: dados los efectos de la cuarentena provocando la destrucción de un sinnúmero de empresas que genera la zozobra de decenas de miles de argentinos ante la posibilidad de perder su trabajo y su sustento, ¿se optará por similar criterio, de expropiar a todas?

Por otra parte, la afirmación presidencial es al menos controversial, pues la empresa se encontraba en conversaciones, en el marco de su concurso de acreedores, con varios grupos que podrían asumir su control y preservar en consecuencia la fuente de trabajo.

Además,  atento a la conformación de los pasivos de Vicentin,  al expropiar la empresa, el Estado asume también sus deudas millonarias hacia el sistema bancario y el fisco, por lo cual en esencia, lo que se está produciendo es una estatización de una obligación  privada, en el marco de un país  exhausto en sus finanzas.

 

Ante los distintos dichos y hechos que surgen de la esfera gubernamental, se torna imperioso,  en consecuencia, vislumbrar cuánto hay de falacias,  medias  verdades, o simplemente relato.

El país, lamentablemente, se encuentra en una problemática circunstancia, y ante un futuro, al menos no prometedor.

Mucho más que una pandemia

El impensado proceso de recambio de la primera ministra británica a los 44 das de haber asumido, en un país acostumbrado a estabilidad política sostenida por años, podía hacer suponer, erróneamente, que el disloque político que vive la Argentina, es un mal universalizado. Craso error. Resulta redundante señalar que la Argentina atraviesa una crítica realidad, a pesar del anestésico, que para beneplácito del Gobierno, resultaron ser las vísperas del mundial de futbol, en un escenario donde la acción del oficialismo gobernante continuaba con su tarea de demolición del entramado político, económico y social, y sobre todo, del futuro.

Leer más »

Nuestro propio Titanic

El impensado proceso de recambio de la primera ministra británica a los 44 das de haber asumido, en un país acostumbrado a estabilidad política sostenida por años, podía hacer suponer, erróneamente, que el disloque político que vive la Argentina, es un mal universalizado. Craso error.

Leer más »

El qué, el cómo y el quién

Hace pocas semanas, se señalaba en estas columnas, el agobiante entorno que les toca transitar a los argentinos, caracterizado entre otras tribulaciones, por la imparable inflación, escasa seguridad jurídica, deterioro educativo, niveles de pobreza e indigencia galopantes, estado de inseguridad y preanarquìa, y la utilización del aparato estatal como agencia de colocaciones partidarias, entre otros, y fundamentalmente la carencia de un horizonte esperanzador.

Leer más »
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on telegram
Telegram
Share on email
Email
Share on print
Print